Europa ante la tormenta: El cambio ideológico que redefine su futuro
Europa ante la tormenta: El cambio ideológico que redefine su futuro
¿Está Europa preparada para el nuevo viento que llega desde las grandes naciones?
Desde finales de la década del 2010, la sociedad mundial ha estado surfeando la ola del woke o del conciencismo, según la traducción propuesta por la RAE.
Este movimiento sociopolítico ha estado más de dos décadas encauzando el mundo por la vía progresista, haciendo que millones de personas reivindiquen derechos de diversos colectivos, que empresas como The Walt Disney Company o NIKE promuevan y aborden el woke de manera exhaustiva estos últimos años o que organizaciones gubernamentales como la ONU que ha incluido metas alineadas con los principios woke o como la UE que impulsa políticas de derechos humanos, igualdad de género, protección de minorías y sostenibilidad ambiental, reflejando ideales progresistas.
Pero al parecer, esto no va a durar mucho tiempo más, el ascenso de presidentes y líderes políticos de extrema derecha en varias partes del mundo, como en Europa, Sudamérica y Estados Unidos, ha sido un fenómeno reciente, haciendo que en muchas naciones se despierten movimientos contrarios al woke, teniendo en cuenta también que, en las potencias mundiales no occidentales, el apoyo al movimiento woke no ha sido tan ampliamente adoptado como en muchas democracias occidentales. De hecho, en varios de estos países, la postura ha sido generalmente más conservadora o incluso crítica hacia los ideales woke.
El nuevo viento lo podemos sentir ya en sucesos como las acciones llevadas a cabo por Marck Zuckerberg estos últimos años, cada vez despegándose más del progresismo con el que tan comprometido estaba cuando Barack Obama era el presidente de los Estados Unidos y acercándose a pasos agigantados al rechazo total de este, como podemos observar con sus últimas decisiones con respecto a Meta esta semana.
Meta ha anunciado la eliminación de sus programas de diversidad, equidad e inclusión, incluyendo la disolución del equipo encargado de estas iniciativas. La vicepresidenta de recursos humanos de Meta, Janelle Gale, explicó que el panorama legal y político en Estados Unidos está cambiando, y que la Corte Suprema ha tomado decisiones que afectan la forma en que se abordan las políticas de DEI.
Además, se han modificado las políticas de conducta de odio, permitiendo la publicación de ciertos tipos de contenido que anteriormente estaban prohibidos. Poco después del anuncio, The Intercept tuvo acceso a documentos internos de Meta que dejaban al descubierto la cruda realidad de las nuevas políticas de la empresa estadounidense. Entre los ejemplos de comentarios ahora permitidos en Facebook o Instagram se incluyen frases como “los inmigrantes son pedazos de mierda mugrientos y sucios”, “los gays son bichos raros”, “mira a esa transexual” (debajo de la foto de una chica de 17 años).

President Trump Meets with Mark Zuckerberg. FOTO DE Trump White House Archived
Tras una reunión con el presidente electo Donald Trump, Zuckerberg criticó a su ex COO, Sheryl Sandberg, por impulsar iniciativas de DEI. Aseguró que Meta cesaría estas iniciativas y se enfocaría exclusivamente en el desarrollo de productos tecnológicos. Posteriormente, la empresa implementó cambios significativos, incluyendo despidos y la incorporación de nuevos miembros en la junta directiva con afinidad hacia Trump.
Zuckerberg ha expresado críticas hacia la administración Biden, mencionando que la presión para moderar contenido durante la pandemia de COVID-19 afectó la confianza en la plataforma. Ha señalado que, en lugar de ceder a presiones externas, Meta debería centrarse en la libertad de expresión y en permitir que los usuarios compartan lo que deseen. Por lo que ha decidido también poner fin a su programa de verificación de datos de terceros en Estados Unidos, reemplazándolo por un sistema de "Notas Comunitarias", este nuevo sistema permite a los usuarios destacar publicaciones que consideran engañosas y requieren contexto adicional, trasladando la responsabilidad de identificar y señalar información potencialmente engañosa a la comunidad de usuarios en lugar de especialistas.
Todas estas decisiones marcan un cambio significativo en la dirección de Meta, alejándose de políticas progresistas y woke hacia un enfoque más centrado en la “libertad de expresión” y el desarrollo tecnológico conveniente para Estados Unidos si quiere seguir compitiendo en la cúspide de las potencias globales.
Pero el cambio de rumbo y las decisiones convenencieras de Zuckerberg no vienen solas, esto es solo una manifestación de una tendencia más amplia; el ascenso de movimientos y líderes de extrema derecha que se están consolidando en varias partes del mundo, en especial en Europa. Este resurgimiento no es solo un fenómeno aislado, sino un indicio de lo que está por venir. La extrema derecha no solo busca ganar elecciones, sino moldear la narrativa política, económica y social en sus propios términos. A través de discursos polarizadores, campañas de desinformación y estrategias de movilización populista, han logrado posicionarse como una alternativa legítima a las estructuras tradicionales de poder. Movimientos como estos no solo cuestionan la integridad de la Unión Europea, sino que también han erosionado el compromiso con los valores fundamentales de derechos humanos y democracia que Europa defendió durante la posguerra.
El resurgimiento de estas fuerzas políticas trae consigo una mayor militarización de las sociedades europeas. Algunos de estos movimientos están promoviendo el refuerzo de los ejércitos nacionales y el abandono de compromisos internacionales, en especial con organismos como la OTAN. Este enfoque nacionalista y aislacionista podría tener consecuencias catastróficas para la seguridad colectiva de Europa, ya que debilitaría las alianzas estratégicas y fomentaría una mayor fragmentación en la política exterior del continente.
En tanto que Europa se ve atrapada en una lucha interna por su identidad y su futuro, las grandes potencias globales como Estados Unidos, China y, más recientemente, naciones como India y Rusia, están avanzando a pasos agigantados, redefiniendo el panorama geopolítico y económico mundial. La incapacidad de Europa para mantenerse unida y proactiva ante los desafíos del siglo XXI está provocando que se quede atrás, perdiendo influencia en áreas clave como la economía, la tecnología, la seguridad y la política internacional. 
World Map – America Centered. FOTO DE Dreamstime
Mientras las grandes potencias, como Estados Unidos y China, avanzan a nivel global, no solo lo hacen en términos económicos y tecnológicos, sino también con una fuerte ideología que está siendo impulsada, sobre todo, por los movimientos de extrema derecha que han ido ganando terreno en las últimas décadas. En este contexto, Estados Unidos, bajo el liderazgo de figuras como Donald Trump y sus seguidores, ha comenzado a moldear el orden mundial con una serie de políticas que no solo redefinen su papel en el escenario internacional, sino que también buscan influir en el comportamiento de otras naciones, incluyendo a Europa. Trump no solo ha fortalecido la ideología de extrema derecha en Estados Unidos, sino que ha dado impulso a movimientos similares en otros países, desde el Brexit en el Reino Unido hasta el ascenso de líderes populistas y nacionalistas en Europa y América Latina.
Trump, con su nuevo séquito de aliados como Elon Musk, Mark Zuckerberg o Jeff Bezos, está consolidando una red de poderosos activos del mundo empresarial que refuerzan su ideología y política. Musk, con su apoyo a la libertad de expresión y su postura conservadora, ha sido clave en la expansión de la influencia de Trump, especialmente a través de plataformas como X. Zuckerberg, al alejarse de las políticas progresistas en Meta, y Bezos, con su autoridad en el mercado y su enfoque capitalista, están moldeando el discurso y las decisiones globales de manera que favorecen una visión más conservadora y nacionalista, alineada con los intereses de la extrema derecha.
Por Yael Herrera.


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